El impulso mundial por desarrollar la IA se está extendiendo de los centros de datos a los entornos industriales. A medida que la IA asume la planificación de tareas, la invocación de herramientas y la ejecución coordinada, surge una cuestión cada vez más concreta en la cooperación internacional: cómo integrar estas capacidades en la programación de la producción, la gestión de las cadenas de suministro y los servicios públicos urbanos, adaptándolas a las normas de negocio y los requisitos de gobernanza locales.
En este contexto, la delegación de la rama de inteligencia artificial del Programa Nacional de Expertos de Emiratos Árabes Unidos (NEP-AI) visitó China del 12 al 16 de octubre. Se reunió con instituciones de investigación en IA y seis empresas representativas del sector para explorar cómo vincular tecnologías avanzadas con las necesidades de desarrollo del país. El objetivo es construir capacidades inteligentes que puedan desplegarse, gestionarse y evolucionar de forma continua, contribuyendo a la aplicación de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2031.
El 15 de octubre, la delegación NEP-AI se reunió en Shanghái con AHS, empresa de inteligencia artificial general para organizaciones. Ambas partes abordaron la IA empresarial soberana, segura y controlable, y las operaciones urbanas inteligentes, para estudiar cómo convertir estas tecnologías en capacidades prácticas que apoyen el desarrollo industrial y el funcionamiento de las organizaciones. Participaron representantes de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi, la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (Guangzhou) y la Universidad de Nankín.
Qué necesita la IA para entrar en la empresa
Cao Likun, director de crecimiento de AHS, señaló que el sector mundial de la IA se desarrolla en cuatro frentes coordinados: infraestructura, investigación de vanguardia, formación de talento y despliegue de aplicaciones.
A medida que se profundiza la cooperación entre organismos públicos y empresas, la práctica de la ingeniería y el desarrollo de capacidades locales adquieren un papel más definido en la transformación de los avances tecnológicos en valor económico y social.

Las empresas son la unidad fundamental en la que se forman las capacidades industriales y el valor socioeconómico. Para operar en una empresa, la IA debe comprender los objetivos de gestión, las entidades del negocio y sus relaciones, y respetar las reglas operativas y los límites de responsabilidad de la organización. Su capacidad para coordinar acciones dentro de estas restricciones determina si puede integrarse en las operaciones reales y crear valor de negocio.
Este proceso también está relacionado con la acumulación continua de inteligencia organizativa. El conocimiento del negocio, las reglas operativas y la experiencia de trabajo dispersos entre distintas funciones y sistemas requieren modelado unificado, gestión de permisos y validación en el negocio. Solo entonces pueden convertirse en capacidades inteligentes que la organización pueda invocar y reutilizar.
Llevar seguridad y control a la práctica
AHS presentó el enfoque de desarrollo de Agentrix, su sistema operativo de IA empresarial, y demostró dos de sus aplicaciones de ingeniería más recientes: SovEngine, un asistente de oficina de IA soberana diseñado para funciones específicas de la empresa, y Super BI, un sistema inteligente de análisis empresarial y apoyo a la toma de decisiones dirigido a los responsables de la organización. Desde la colaboración organizativa hasta las decisiones de gestión, las aplicaciones muestran cómo se materializa el enfoque de seguridad y control en la inteligencia de las organizaciones.

Para AHS, la soberanía sobre la inteligencia significa que una organización siempre conserva el control de su propia inteligencia. Para las empresas, permite acumular conocimiento del negocio y activos inteligentes sin que sus capacidades esenciales queden vinculadas a un único proveedor tecnológico. Para las instituciones, implica la resiliencia operativa de sectores estratégicos y servicios públicos, así como el margen para elegir de forma autónoma y seguir desarrollando capacidades nacionales en la cooperación tecnológica internacional. Incorporar estos requisitos a la arquitectura y la gobernanza de los sistemas inteligentes constituye una base importante para apoyar la competitividad empresarial y el desarrollo institucional a largo plazo mediante una inteligencia segura y controlable.
